En verdad, a aquellos a quienes los ángeles se lleven mientras eran injustos con sus propias almas les dirán: «¿Qué hacíais?» Dirán: «Estábamos oprimidos en la Tierra.» Ellos dirán. «¿Acaso no era la Tierra de Dios suficientemente amplia para que hubieseis emigrado?» La morada de estos será el fuego del Infierno. ¡Qué mal destino!
Y quien emigre por la causa de Dios, encontrará en la Tierra refugio abundante y amplio. Y la recompensa de quien salga de su casa, emigrando hacia Dios y Su Mensajero, y le sorprenda la muerte, recae sobre Dios. Y Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.