Ya ayyuha alnnabiyyu itha tallaqtumu alnnisaa fatalliqoohunna liAAiddatihinna waahsoo alAAiddata waittaqoo Allaha rabbakum la tukhrijoohunna min buyootihinna wala yakhrujna illa an yateena bifahishatin mubayyinatin watilka hudoodu Allahi waman yataAAadda hudooda Allahi faqad thalama nafsahu la tadree laAAalla Allaha yuhdithu baAAda thalika amran
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Raúl González Bórnez
¡Oh, profeta! Cuando divorciéis a las mujeres, divorciadlas al terminar su periodo y observad el tiempo de espera y sed temerosos de Dios, vuestro Señor. No las expulséis de sus casas y que ellas no salgan, a menos que cometan un pecado evidente. Esas son las leyes de Dios. Y quien viole las leyes de Dios, ciertamente, se oprimirá a sí mismo. No sabes, puede que Dios disponga después de esto alguna otra cosa.